Efrén Ramírez, MD


Sanaciones alternas: Tratamientos alternativos para enfermedades mentales

Domingo, 10 de julio de 2005
El Nuevo Día – Revista Domingo
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Por Ileana Delgado Castro

Hace un año, cuando Esteban llegó a la oficina del psiquiatra Efrén Ramírez, jamás pensó que su depresión, casi paralizante, y su adicción a drogas tenían una raíz en otro trastorno no atendido en su niñez -déficit de atención. Afortunadamente, luego de un tratamiento intensivo, todos sus síntomas desaparecieron y ha mejorado dramáticamente, dice Esteban con una gran sonrisa. Sin embargo, el tratamiento que ha recibido durante todo este tiempo no tiene nada que ver con la medicina tradicional o con los medicamentos convencionales de la Psiquiatría.

“Me siento muy bien, ya no estoy deprimido y funciono perfectamente en todas las facetas de mi vida. Pero quiero seguir en tratamiento para desarrollarme a un nivel más óptimo”, dice con suavidad el joven de 32 años.

Junto con Esteban, toda la familia -padre, madre y hermana- ha recibido tratamiento, porque según la experiencia del Dr. Ramírez, generalmente los familiares inmediatos tienen los mismos problemas, aunque no se hayan dado cuenta o no lo acepten.

“Inicialmente vine para acompañar a Esteban. Pero me percaté de todas las cosas que estaban desordenadas en mi persona... Así que también entré al tratamiento y la mejoría ha sido notable”, confirma la mamá de Esteban, quien prefirió no identificarse.

Lo interesante de toda la historia es que, aunque el Dr. Ramírez es psiquiatra, hace más de veinte años que no receta las medicinas tradicionales, según dice, por los múltiples efectos secundarios que tienen. Sólo utiliza medicamentos y suplementos nutricionales de la medicina alternativa y complementaria para tratar los diversos síntomas siquiátricos de sus pacientes.

Pero la teoría del Dr. Ramírez es aún más novel. Según lo que ha descubierto a lo largo de sus 45 años de investigaciones con pacientes con diferentes condiciones mentales -depresión, suicidio, esquizofrenia y bipolaridad, adicciones y ataques de pánico, entre otras-, la mayoría de las personas con trastornos mentales tiene una personalidad premórbida con un elemento común: trastorno por déficit de atención.

“He descubierto que prácticamente todas las personas que tienen síntomas siquiátricos -excepto aquellos que los tienen como resultado de un trauma en la cabeza, infección de meningitis o intoxicación por veneno- tienen un historial de trastorno por déficit de atención”, destaca el Dr. Ramírez, director médico del Centro de Sanación Integral, en Ocean Park.

El primer grupo grande de pacientes que el Dr. Ramírez estudió se remonta a 1962, con adictos a la heroína. Según dice, ése fue el inicio del sistema de comunidad terapéutica -reconocido mundialmente- con el que ha tenido mucho éxito con sus pacientes.

Este sistema se basa en una técnica especial dentro del proceso psicoterapéutico, cuyo fin es la recuperación del enfermo mental en un ambiente donde se desarrollen las normas necesarias para que el paciente asuma un rol destinado a facilitar su reinserción en la sociedad. En la práctica se establece un sistema “democrático” en que las decisiones se adoptan en forma grupal, con la participación del paciente.

“Años después, me di cuenta de que todos esos pacientes tenían algunas cosas en común. Por ejemplo, antes de ser adictos habían tenido grandes dificultades de personalidad y, usualmente, toda la familia también tenía esos mismos problemas”, señala el Dr. Ramírez, a la vez que destaca que uno de los hallazgos importantes fue comprobar que “aunque la adicción se puede resolver con técnicas de desintoxicación, si no se trata la personalidad, el adicto recae”.

De hecho, la lista de trastornos siquiátricos que pueden tener su raíz en déficit de atención es mucho más amplia, según el Dr. Ramírez. Entre ellos, ataques de pánico, deambulismo, delincuencia, divorcio, obesidad, fracaso académico, incompetencia laboral, corrupción, sicosis maníaco depresiva, violencia doméstica, autismo, Alzheimer y disfunción sexual, entre otras. “Detrás de cada una de esas condiciones, está el déficit de atención”, recalca el Dr. Ramírez.

Según datos de la Sociedad Psiquiátrica de Puerto Rico -un capítulo de la Asociación Psiquiátrica Americana-, se calcula que 600,000 puertorriqueños sufren problemas de salud mental. A esto se suma que aproximadamente un 12% de la población padece de abuso o dependencia de alcohol y un 4% de dependencia a drogas ilegales -convirtiendo la adicción a alcohol y a otras drogas en el problema número uno de salud pública de la Isla.

Con estas cifras, es fácil entender por qué los servicios de salud mental son cruciales. Y aunque el tratamiento de las enfermedades mentales con fármacos y psicoterapia es uno de los más utilizados, en los últimos años, la medicina alternativa y los nuevos enfoques de tratamiento han tomado mucho auge.

Alternativas que funcionan

Buscar y tratar el transfondo de la personalidad pre-mórbida es la premisa de la que parte el Dr. Ramírez para tratar a sus pacientes. También enfatiza en que se ayude a toda la familia. “Generalmente, los padres son los primeros que se dan cuenta de que hay una susceptibilidad mental por la conducta despistada o hiperactiva de sus hijos. Pero cuando vienen con ellos, trato de que también se integren al tratamiento porque, normalmente, tienen síntomas que no han sido atendidos”, dice el Dr. Ramírez. Ese primer paso de buscar ayuda es fundamental, dice, porque una conducta no tratada a tiempo puede ser base de un futuro problema.

“Obviamente, el déficit de atención es más fácil de tratar y de corregir que la misma condición siquiátrica”, enfatiza el Dr. Ramírez. De hecho, uno de los tratamientos principales que utiliza es un producto natural -el litio orgánico, distinto del carbonato de litio usado en la psiquiatría tradicional.

“En 1940 se descubrió por accidente que el litio carbonato regulaba los estados de ánimo en las personas psicóticas y maníaco depresivas. Pero este litio es tóxico y tiene unos efectos secundarios muy desagradables. Por eso, constantemente hay que monitorear al paciente”, explica el Dr. Ramírez. En cambio, el litio orgánico no tiene efectos secundarios.

“Se vende sin receta médica, pero es muy efectivo”, dice el Dr. Ramírez e indica que el litio orgánico se mide en microgramos, mientras que el otro se mide en miligramos, por eso se le llama al litio orgánico un micronutriente.

Otra de las ventajas del litio orgánico es que tiene un efecto inmediato en aliviar el síntoma que complica el déficit de atención. “No hay que esperar semanas para notar el cambio”, agrega el Dr. Ramírez. A partir de esta observación el Dr. Ramírez recomienda como prueba diagnóstica del trastorno por déficit de atención, el administrar a la persona una dosis de litio orgánico de 100 microgramos y observar el efecto en quince minutos, si el paciente nota mejoría es porque tiene TDA.

Los principios que utiliza el Dr. Ramírez para decidir que la terapia es alterna, según explica, son que el producto sea natural que no sea clasificado como droga, que sea económico, no haga daño y no tenga efecto acumulativo en el cuerpo y “por lo tanto no tenga efectos secundarios”.
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