Ponencia presentada en vistas públicas ante la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Representantes
Agradezco al Hon. Javier García Cabán por su gentileza y a los honorables representantes presentes aquí, por su interés en escucharme.
He sido invitado para compartir con ustedes mi experiencia profesional con niños excepcionales que recientemente han sido designados niños índigos, a partir de la popularización del tema siguiendo la publicación del “best seller” Indigo Children, por Lee Carroll y Jan Tober. Específicamente, la información que les traigo es para ayudarlos a cumplir la encomienda contenida en la R. de la C. 6385 sometida por la Hon. Representante Méndez Silva de: “realizar un estudio sobre los niños índigos”, su condición, identificación, tratamiento, recursos públicos y privados, servicios ofrecidos a estos niños, viabilidad de establecer programas especializados en el sistema de educación pública para ellos, y para otros fines relacionados.
Primero, un resumen breve de mi curriculum vitae profesional en lo que respecta al tema que nos ocupa y de donde sale la información que les presentaré en breve:
Soy pionero en el desarrollo del concepto de las Comunidades Terapéuticas de ayuda mutua y esfuerzo propio libre de drogas para adictos a narcóticos y alcohol, desde el 1962. Gracias al componente índigo en la personalidad de un 15 a un 20% de los participantes, este prototipo se ha multiplicado en P.R. y fuera de P.R. de una manera casi geométrica. Implanté derivados del prototipo de CISLA (Centro de Investigaciones Sobre la Adicción) en Nueva York, en los programas Odyssey House, Daytop, Phoenix House, S.E.R.A., Project Return y otros. En 1968, Cheguán García (g.e.p.d.), quien fué uno de los índigos adultos que se graduaron de CISLA y estableció en Hogares Crea en Saint Just, en ocompañía de un grupo de índigos como él. En los últimos 35 años los Hogares Crea se han multiplicado en 86 hogares en P.R. y otros tantos en Iberolatinoamércia y comunidades hispano parlantes en los Estados Unidos. El crecimiento de los programas establecidos por mi en N.Y. han tomado un crecimiento similar en los países anglosajones. En total, en P.R., más de 35,000 adictos se han beneficiado del sistema. Más de 6,000 son re-educados. La mayoría de estos re-educados tienen las características índigo que los han convertido en líderes misioneros del sistema de rescate humano. Un fenómeno similar se observa en los programas anglo parlantes.
A nivel preventivo, he participado a través de los años en VESPRA, Fundesco, ASPIRA, Voluntarios en Servicio de Salud Mental y la Fundación ADDA de P.R. donde he estado en contacto con miles de familias de adictos y alcohólicos y personas con disfunción mental. El enfoque familiar de estos programas me ha permitido observar a un gran número de niños, y adolescentes que también manifiestan sus características de índigo. Las familias que mejor responden a las intervenciones preventivas son aquellas donde hay adultos y niños índigos. Notarán que mi experiencia con el fenómeno índigo viene de mi experiencia clínica con familias disfuncionales en las cuales sus miembros índigos, tanto niños como adultos, han constituído un recurso importantísimo en la rehabilitación familiar y en el crecimiento de los programas de Comunidades Terapéuticas.
En base a esa experiencia clínica de cuarenta años con una población de pacientes estimado en 50,000 personas de trasfondos culturales múltiples, estimo que aproximadamente un 15% de estas personas cumplen con los criterios de diagnóstico asociados con la personalidad índigo.
¿Cuáles son esos criterios? ¿Como uno sabe distinguir entre una persona que es índigo y otro que no lo es? Esta designación de niños índigos parte del trabajo reporteril durante la década del 1980 de dos conferenciantes intenacionales de temas de desarrollo y empoderamiento humano, las señoras Jan Tober y Lee Carroll y publicado por Hay House de California en el 1990. Existe una buena traducción al español publicada por la Editorial Obelisco de Barcelona en el año 2000. Este libro es lectura obligada para los interesados en el tema. No entra en teorías definitivas, ni conclusiones sobre manejo y tratamiento, sino que recopila las observaciones de décadas de trabajo con niños especiales por parte de 24 profesionales incluyendo médicos, psicólogos, consejeros, sanadores esotéricos, y algunos índigos adultos. El libro es el informe de un meta-análisis de las observaciones de dos docenas de investigadores serios de variados trasfondos profesionales. Todos coinciden en que estos niños (y adultos) tienen un componente exepcional de la personalidad que denominan como “índigo” siguiendo la idea de uno de los investigadores citados (Jan Tober), de que el aura ( el campo electromagnético del ser humano visible por algunas personas con facultades especiales y que se puede registrar utilizando la tecnología de fotografía kiriliana) es de color azul intenso, añil o índigo. La fotografía kiriliana fué descubierta por Seymour Kirilian en la década del 40 y desarrollada en unión a su esposa Valentina como una técnica de fotografía directa, sin cámara, que registra el cuerpo luminiscente que coexiste con el cuerpo fisico de los seres vivos. Las imágenes fotografiadas despliegan iridiscencias de luz en las que predominan los azules y los rojos anaranjados, que se opacan con la fatiga, la depresión y la enfermedad y desaparecen con la muerte. En Puerto Rico hay un grupo investigando la utilización de esta técnica como instrumento diagnóstico para los niños índigos. De las obsevaciones de los colaboradores del libro “The Indigo Children” se señalan las características típicas de estos niños como sigue:
1. Llegan al mundo sintiéndose reyes y a menudo se comportan como pequeños tiranos. 2. Tienen la convicción de que merecen tener una posición privilegiada y se sorprenden cuando los demás no comparten su creencia. 3. No tienen problemas de valoración personal ni de autoestima. A menudo les dicen a sus padres cuál es su propósito en la vida, frecuentemente, el de ayudar a los demás. 4. Se niegan a aceptar una autoridad que no ofrezca explicaciones ni alternativas. 5. Resienten hacer ciertas cosas aburridas, como por ejemplo,esperar en fila, copiar asignaciones etc. 6. Se sienten frustrados con la rutina que no les requiere pensamiento creativo, que no les estimula sus talentos. 7. Encuentran maneras mejores de hacer las cosas: son reformistas e inventores. 8. Parecen ser antisociales, excepto con personas afines. Si los que los rodean no son afines, se encierran en sí mismos hasta parecer autistas. 9. No responden favorablemente a la disciplina de la culpa, el regaño, ni al castigo corporal. 10. No son tímidos para manifestar lo que quieren.
Las observaciones acumuladas por estos investigadores parecen señalar que estos niños (y adultos) tienen un propósito especial en la vida. De acuerdo con estos propósitos, sus personalidades se clasifican en cuatro subtipos:
a) El subtipo humanista: los que se inclinan a trabajar con las masas, como lo son los médicos, los abogados, los maestros, los vendedores, los hombres de negocios y los políticos. Son hiperactivos, sociables, y amistosos. Tienen opiniones firmes, son torpes físicamente y tienen intereses múltiples. Desparraman juguetes, ropa, libros, y papeles. Son procrastinadores. Son lectores ávidos desde pequeños, y disfrutan de la imaginación y de la fantasía.
b) El subtipo conceptual: se interesa más por los proyectos que por las personas. Son los ingenieros, los arquitectos, los diseñadores, los astronautas, los economistas (como John Nash) y los pilotos del futuro. Son atléticos; más que nada les importa tener el control. Tienen marcada tendencia a la adicción a las drogas en su adolescencia.
c) El subtipo artístico: son sensibles, y serán los maestros y artistas del mañana. Tienden a explorar múltiples medios de expresión. Empiezan una cosa y la dejan por otra, incluyendo relaciones, proyectos e intereses
d. El subtipo interdimensional – Desde pequeños saben lo que tienen que hacer. “Déjame a mi, yo puedo”. Son los que aportan al mundo nuevas filosofías y religiones. Tienden a ser pendencieros y revolucionarios.
En mi experiencia clínica de 40 años he identificado todas estas características en los niños y adultos que he entrevistado, usando el método del diagnóstico clínico de la personalidad a base de la cuantificación de 20 patrones habituales de conducta observable. La personalidad índigo se diagnostica cuando se cumplen los siguientes criterios.
1. Cumplen de 12 a 20 criterios de diagnostico de TDA según el DSM-IV (de un total máximo de 20). 2. Frecuentemente exhiben facultades excepcionales en la percepción intuitiva, como: a. empatía temperamental (telepatía), b. premonición o provivencia (flash forward), c. retrovivencia o regresión temporal (flash back al pasado personal o vidas anteriores), d. y clarividencia a la distancia, tanto en el espacio-tiempo físico como en dimensiones transpersonales ( el mundo del espíritu). 3. En algunos casos, menos frecuentes, demuestran facultades excepcionales de acción a la distancia como: a. sanación con la intención, b. telekinesis, c. y el fenómeno de poltergeist. En resumen, el modelo descriptivo de la conducta observable en los individuos que tienen el componente índigo en su personalidad es uno de: a) TDA con o sin hiperactividad, de moderado a severo, con b) facultades psíquicas de intuición excepcional y en algunos casos c) facultades psíquicas de acción a la distancia, especialmente sanación. El tratamiento de niños y adultos TDA con el componente índigo incluye: 1. Un programa micronutricional alterno al uso de fármacos,para corregir el Déficit de Atención genético. 2. Reprogramación Neurolinguística para corregir prejuicios y pensamientos erróneos sobre la condición. Se usa una psicoterapia existencial llamado Diálogo Terapéutico, que es la técnica central de la Comunidad Terapéutica. 3. Grupos de respaldo al cambio, de ayuda mutua y esfuerzo propio que utiliza la sensibilidad personal y el sentido de misión del componente índigo para lograr un proceso exitoso de socialización. 4. Consejería Vocacional para asegurar que la experiencia educativa y laboral sea cónsona con el cuadro de talentos innatos de la persona. Los talentos intuitivos de los índigos los capacita como excelentes candidatos para las profesiones y vocación de ayuda al prójimo. 5. Consejería para el desarrollo de la conciencia espiritual mediante ejercicios de meditación que aprovecha y desarrolla las facultades espirituales de estas personas para adelantar su propia sanación y la de su círculo de influencia. Recalco que el TDA, aunque precursor de la disfunción mental si no es atendido adecuadamente, no es una enfermedad en sí, y menos sería enfermedad el componente índigo. Al contrario, es un factor compensatorio en la personalidad TDA, que mejora considerablemente su prognóstico y facilita el trabajo clínico de prevención de las complicaciones comunes como las adicciones, la criminalidad, la violencia doméstica y social, el abuso de animales, niños, mujeres y ancianos, la corrupción, las fobias, la depresión, la bipolaridad, el autismo y la mayor parte de las condiciones psiquiatricas. En otras palabras, el TDA no atendido es la causal constante del cuadro de disfunción mental que hunde nuestra sociedad. El componente índigo es la tabla de salvación de esta población en alto riesgo. A los índigos no hay que tratarlos, hay que protegerlos de las complicaciones de su TDA. ¿Habrá índigos sin TDA? Probablemente no. De acuerdo con la Teoría general de la Personalidad, es precisamente el déficit de atención hacia el mundo concreto cotidiano lo que crea un espacio que favorece el desarrollo de facultades intuitivas, a manera de compensación. D’Attili y sus colaboradores han descubierto la existencia de un mecanismo de desaferentación (deafferentiation en inglés), que quiere decir, que cuando el sujeto experimental reduce su atención a lo circundante, aumentan dramáticamente sus experiencias místicas, visionarias y extrasensoriales. El mecanismo de desaferentación descrito por D’Attili et al , ocurre naturalmente en las personas con TDA, lo que provoca el desarrollo de las facultades psíquicas intuitivas como compensación al déficit en la atención sensorial. Esto explica la alta prevalencia de personas índigos entre los individuos con diagnóstico de TDA, la cual es en mi experiencia desde CISLA, entre el 15% y el 25% de los casos. Este mecanismo compensatorio es evidencia científica para validar una experiencia antiquísima, el shamanismo, cuando al entrar en trance autohipnótico, desconectándose de la percepción del mundo físico circundante, el shamán experimenta un viaje fuera del cuerpo, con televivencias y/o retrovivencias y/o provivencias, donde recibe información sanadora para la tribu que comparte en asamblea a su regreso de su viaje en el inconsciente. El shamán es escogido en la tribu precisamente por haber sido descendiente de shamanes o haber demostrado facultades psíquicas especiales de niño. Los shamanes, los practicantes prehistóricos de la religión mas antigua de la humanidad, fueron los primeros niños/adultos índigos. Hay dibujos de posibles shamanes en galerías paleolíticas de 20-25,000 años atrás. El TDA, condición de personalidad hereditaria, dominante y polifactorial, se explica según la Teoría General de la Personalidad como un desbalance en la interactuación de los tres componente funcionales de la personalidad. El carácter, sede de la función de la atención (defectuoso por inmaduro) y un talento por la libre, sin dirección, no pueden civilizar el temperamento. Sabemos que el talento es amoral y tanto se puede aliar con la conciencia moral de carácter sano como con el temperamento dominante en la persona inmadura. El componente índigo en la personalidad TDA, caracterizado por la sensibilidad al sufrimiento ajeno y por la empatía sanadora, le facilita al que lo tiene, un mejor balance en la personalidad. Dentro de todo este drama interactivo, sale, como afirmación del refrán de que Dios aprieta, pero no ahoga, un grupo de muchachos, jóvenes y adultos que son superdotados en el talento intuitivo, el cual les da unas capacidades homo sapiens superiores de empatía, precognición, dedicación al bien común, y capacidad afectiva sanadora. Estas capacidades se conocen en conjunto como Inteligencia Emocional. Creo que los reclamos de los entusiastas de que los niños índigo vienen a salvar nuestra civilización, son altamente probables. El fenómeno índigo no es reciente. Como indiqué anteriormente, los shamanes del paleolítico, 20,000 años atrás, manifestaban sus características índigo en el arte que dejaron atrás. Se dice que ha habido un incremento de fenómeno índigo recientemente. Creo que ese fenómeno viene creciendo desde la época del renacimiento cultural humano de solo el añ 600 a. de c. hasta nuestros días. Por ejemplo, un análisis minucioso de la documentación canónica y no canónica que tenemos de Jesús Nazareno en los evangelios tradicionales y en otros apócrifos, pero contemporáneos con los canónicos, nos permite reconocer en Jesús un niño/adulto tipo índigo interdimensional. Sería interesante una investigación psicohistórica de los personajes que más se han destacado en el desarrollo de las civilizaciones para ver con qué frecuencia se encuentra el componente índigo en sus personalidades. Si como me sospecho, el resultado de esa investigación psicohistórica fuese favorable a la hipótesis aquí expuesta, podríamos decir que el fenómeno de los niños índigo no es nuevo, sino que viene de una revolución genética ocurrida en los 5-6 siglos antes y después de Jesús, con Jesús como arquetipo. Esa época dió cuna a LaoTzu, Confucio, Zoroastro, Socrates, Jesús, BarKochba, Naropa, Milaropa y Mahoma. Un dato interesante es que Jesús el índigo arquetípico de nuestra cultura Judeo Cristiana,escogía a sus discípulos intuitivamente les “veía”su potencial. Adiestró a 5,000 de ellos, los consejeros (paracletos) que dejó en su ausencia y que se “graduaron”en Pentecostés. Un estudio de difusión genética reciente demuestra que los que estamos vivos hoy, tenemos descendencia de uno o más de aquellos 5,000 índigos adiestrados por Nuestro Señor. Por otro lado, al entenderse que la condición TDA (por lo menos el 15% de los cuales son índigos), al ser una variante genética dominante, quiere decir que la prevalencia entre los seres humanos va en aumento hasta llegar, en un futuro calculable, al 100%. De igual manera, aumenta el número de índigos. La explosión poblacional, en gran parte causada por el déficit de atención de los progenitores jóvenes, es otro factor en la explosión poblacional de los índigos. Si entendemos que los índigos son la tabla de salvación en contra del colapso de nuestra civilización, nos toca a los índigos adultos a hacer todo lo posible por identificar, proteger y cultivar los índigos que nos toque conocer. El tratamiento de estas personas es educativo, no médico. Como el TDA, la constante genética detrás de los síndromes psicológicos y psiquiátricos, no es una enfermedad, sino una variante genética en la manera de ser, es decir, en la personalidad, es legítimo postular un tratamiento educativo, no médico, para esta condición, excepto en extremos crónicamente desatendidos, como yo considero que son las “enfermedades psiquiátricas.” La aplicación de los parámetros de la Teoría General de la Personalidad nos sugiere un esfuerzo holístico integral para fortalecer, proteger y estimular la capacidad auto reparadora del DNA. La experiencia clínica de 40 años me permite adelantar la hipótesis del tratamiento correctivo de la expresión genética en los casos con TDA con cualquiera de sus complicaciones, incluyendo las psiquíatricas. Llamo integral a ese tratamiento educativo porque cubre los aspectos biogenéticos, neurolinguísticos, sociales, vocacionales y espirituales del desarrollo de la conciencia moral (el carácter) del ser humano. Es un enfoque pentagonal que se aplica, con las debidas adaptaciones, a la población de niños en la escuela elemental (educación primaria), a la población adolescente (educación secundaria) y a la población universitaria (educación superior). Añado la población adulta extra-muros (educación autodidacta). Las recomendaciones específicas que quiero presentarles a continuación iran en orden inverso, comenzando por los autodidactas y terminando con la crianza. La razón es la siguiente: el progreso de una etapa está idealmente determinado por los logros de la etapa anterior. En realidad, el progreso de las etapas tempranas está usualmente impedido por la inatención y la incompetencia profesional y laboral de los mayores. Por tal razón, postulamos que los criadores y los educadores deben ser escogidos ab initio entre el grupo creciente de adultos índigo para que sean los modelos de una reforma educativa radical, según requiere el fenómeno del TDA y sus complicaciones. It takes one to know one. Un ejemplo clásico esto lo constituyen el equipo clínico de Hallowell y Ratey, dos psiquiatras de niños , que en el prólogo de su best seller “Driven to Distraction” advierten que ambos tienen TDA y que para poder sacar el libro (eran procrastinadores crónicos) tuvieron que hacer un contrato de ayuda mutua. El trabajo de estos dos TDA índigos adultos ha revolucionado el campo del diagnóstico y tratamiento del TDA. Mi hipótesis difiere de la de ellos, en que yo presento la alternativa no médica, no farmacológica, y que yo incluyo las complicaciones co-morbidas como objetivos del tratamiento re-educativo. Para recoger el recurso enorme del índigo adulto, en 1998 fundé la Fundación de Adultos con Desórdenes de la Atención, www.addapr.org, organización sín fines de lucro dedicada a reclutar índigos adultos, y a capacitarlos en las técnicas de re-educación correctivas del déficit genético en la atención del carácter inmaduro. La Fundación lleva a cabo cursos de capacitación en consejeria naturista libre de drogas para educar a niños, adolescentes, adultos y ancianos en las técnicas de micronutrición correctiva de defectos en el ADN; técnicas en reprogramación neurolinguística para borrar prejuicios, lenguage no apropiado al desarrollo de la personalidad y substitición por el lenguaje apropiado ( ej. ¿para qué?, en vez de ¿por qué?). Además, proveemos grupos para respaldo al cambio, no de apoyo (dinámica pro activa en vez de regresiva). Proveemos técnicas para el re-alineamiento de la gestión vocacional en sintonía con los talentos. Educamos a los participantes en técnicas de meditación criolla, sin rituales esotéricos, sin fanatismo sectariano, con el propósito de enseñarles a lograr el estado de conciencia llamado desaferenciación por los científicos, que sabemos, facilita el desarrollo de las facultades índigo, y enfocar estas capacidades hacia el logro de sanación integral y re-educación del carácter. Este enfoque pentagonal, que parte de la experiencia de la Comunidad Terapéutica y que está fortalecido por los hallazgos recientes de la psicobiogenética, la micronutrición y las técnicas ericksonianos (de Milton Erickson) de autohipnosis grupal, se viene practicando desde 1993 en el Centro de Sanación Integral que dirijo en Ocean Park con resultados clínicos excelentes. Estoy en búsqueda de un equipo de investigadores independientes para llevar a cabo una evaluación científica de este proyecto. Por lo pronto, la acogida que ha habido “by word of mouth” ha sido muy satisfactoria para nosotros y para la gran mayoría de los participantes. Cuando personas vienen a buscar ayuda, les hago un historial de 20 preguntas que corresponden a los 20 criterios standard de diagnóstico del TDA. De resultar positivo para TDA, les doy a estudiar la primera lección: una hoja descriptiva de la definición de TDA y del tratamiento educativo alterno al tratamiento médico convencional. La planilla de los 20 criterios sirve para hacer el diagnóstico y luego para medir objetivamente el cambio logrado en cada uno de los 20 renglones como resultado del programa a corto, mediano y a largo plazo. Se hace una evaluación complementaria de los ocho criterios del componente índigo para determinar la presencia y la intensidad de dichos componentes que hacen el prognóstico más favorable. La Fundación, con su programa de capacitación en Consejería Naturista, recluta y adiestra a los índigos adultos que eventualmente se van a desplegar en los otros programas como líderes, agentes de cambio y organizadores. Por razones que se harán obvias en un momento, voy a dejar la Universidad para lo último. A nivel secundario, desde 1987 he desarrollado un modelo de Comunidad Terapéutica para escuelas secundarias. Comencé con un programa de cuatro escuelas en el Departamento de Instrucción, que recibió una evaluación favorable con recomendaciones para extenderlo a cuarenta escuelas más. Ese proyecto quedó enterrado, hasta el día de hoy, primero por un cambio de gobierno, luego por carencia de fondos que fueron desviados para otros propósitos según todo el país sabe. Independientemente, amaparándonos en la disposición de la ley Federal Título I, que provee fondos para traer actividades educativas a las escuelas que reciben fondos federales, he desarrollado un taller de Comunidad Terapéutica escolar de un día con seguimiento programático por el Centro de Sanación Integral. Se ha trabajado con varias escuelas. Para la población de escuela elemental, el enfoque es a través de las madres índigos adultas, que se capacitan para abogar por este enfoque alterno en la escuela de sus niños y para clarificar la necesidad que tiene la escuela de adoptar el modelo de Comunidad Terapéutica. Las escuelas Montessori genuinas, las Waldorf (derivadas de los trabajos de Rudolf S. Feines y Gurdieff) están por lo general receptivas a nuestro concepto. Las estipulaciones de acomodo razonable que contiene la ley federal Americans with Disabilities Act, pavimentaron el camino para la adopción de un sistema más favorable a las necesidades educativas de los TDA y los TDA índigos. Para la población infantil pre-escolar tenemos un programa de crianza en la Comunidad Terapéutica hogareña. Después de una evaluación familiar inicial donde se identifican las personas que tienen TDA y los que tienen el componente índigo, se planifica, como extensión del tratamiento familiar en el Centro, un programa de ambientación hogareño: micronutrición, diálogo terapéutico y la técnica básica de reprogramación neurolinguística, asambleas caseras para respaldo y reconocimiento al cambio y meditaciones familiares. Los adultos índigo asumen la misión de velar por todos. Los niños índigo se convierten en ayudantes. El progreso se mide a base del cambio registrado en evaluaciones en serie de las 20 barreras. Para la universidad les recomiendo un programa de jóvenes índigos rehabilitados, “consejeros entre iguales”. En la década de los setenta, organicé un programa piloto en Pace College, NY que fué evaluado favorablemente y durante los últimos diez años he “graduado” una docena de jóvenes TDA (índigos) que ahora estudian en diferentes universidades. Siguen su proceso de tratamiento correctivo. Lo comparten con sus compañeros . Se mantienen en contacto con el Centro por medio de visitas durante las vacaciones y se comunican via internet. Todos los que así se conducen son índigos y prometen ser los agentes de cambio en la convivencia universitaria. Las tropas de asalto a las torres de marfil. Mis últimos pensamientos sobre el reciente fenómeno de los niños índigos y de su conección con el mundo de la magia, el esoterismo y la metafísica, para los cuales el Departamento de Instrucción no tiene tiempo ni fondos disponibles, según declaraciones del Secretario ante unas vistas recientes de la Legislatura: Primero, no son sólo niños. Los hay pequeñitos, adolescentes, adultos y personas de edad avanzada. Segundo, son índigos porque son intuitivos y el color añil es desde la antiguedad color de intuición –recuerden el color azul intenso de la figura de Krishna en en el arte religioso del oriente antiguo. Tercero, no es un fenómeno reciente. Estoy seguro de que el genio intuitivo que pintó los murales de Altamira era índigo, y que probablemente ayudó con el arte y su visión a los cazadores a tener éxito. Cuarto , el ser índigo, no tiene que ver nada con el esoterismo, la magia y la metafísica de la Nueva Era. Las facultades son naturales, inherentes en el genoma humano, eclipsadas por el deslumbramiento de lo material, lo cotidiano y lo convencional. Cuando ese deslumbre se reduce, en estados meditativos conscientes o espontáneamente en la condición TDA, las facultades florecen como recursos complementarios para el individuo y para la sociedad. En todo caso, las personas índigos son los shamanes modernos, que como los antiguos, tienen la misión genética de ayudar a la humanidad a progresar en su evolución de conciencia. Le toca a la Universidad estudiar este fenómeno seriamente, constatarlo, y si resulta como yo creo, hacer la reforma educativa que sea necesaria en sus programas de preparación de maestros para proteger este recurso humano. Quedo a la disposición de esta Honorable Comisión para colaborar en lo que esté a mi alcance para adelantar los objetivos de esta resolución, que la considero crucial para el futuro de nuestros niños y de nuestra sociedad.
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